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sábado, 31 de marzo de 2012

El GATO MICIPUCHI


El GATO MICIPUCHI

En una lúgubre biblioteca todos los días desaparecía  un libro. La vieja y solitaria bibliotecaria, no sabía  qué  era, lo que estaba  pasando. En los cincuenta años que lleva al cargo de ella, nunca le había pasado nada parecido. Claro que antes eran otros tiempos. Tiempos en los que las salas estaban llenas de gente, de niños haciendo los deberes, niños corriendo por los pasillos y multitud de gente que iba a sacar libros, a leer allí, a consultar.  En la biblioteca trabajaban además de Berta otras tres personas más. Poco a poco la gente dejó de venir y los otros compañeros dejaron  de  trabajar.  Sólo Berta seguía impertérrita yendo  todos los días a la biblioteca, últimamente se apoyaba en un bastón.
Pero lo verdaderamente raro y que la traía de cabeza eran las desapariciones de los libros. Alguna vez había tenido algún ratón que le mordisqueaba alguno, más esta vez se había fijado y no había ni rastro de roeduras.
 Un día hablando con la anciana  de la casa de al lado le ofreció que se llevase al gato. Berta recogió al gato de casa de su vecina y lo metió en una cesta, que tapó con un mantón, y se lo llevó con ella camino de la biblioteca.
El gato una vez libre olisqueó el suelo y pronto descubrió un hueco por el que podía entrar un ratón.
Se tumbo cerca del hueco y se quedó mirando fijamente para él. Berta que ya no tenía mucha agudeza de vista no se percató del hueco y llamando vago al gato lo obligó a que inspeccionara las salas en busca de ratones. El gato llamado Micipuchi,  olisqueó todas las salas sin encontrar más rastro de los ratones. Como el gato era muy viejo y duro de oído, además de algo olvidadizo pronto se olvido de donde había encontrado el hueco que le olía a ratón.
Berta le preparo un gran cuenco de leche con galletas que enseguida engullo y  no tardo en dormirse plácidamente.
  La bibliotecaria viendo que el gato estaba dormido  y mirando por la ventana vio que el día ya estaba acabando,  por lo que recogió su abrigo, su bufanda y sus guantes de lana y se marcho  a  su casa.
Al día siguiente comprobó como el gato aun seguía durmiendo plácidamente en el mismo sitió,  que lo había dejado el día anterior. Al revisar las salas  cual no sería su sorpresa que esta vez faltaba el libro del Quijote. No se lo podía creer esta vez el libro era de un tamaño considerable,  además de ser una joya, pues era de  una primera edición. Había sido un regalo de uno de los benefactores,  de antes de que ella llegase a trabajar,  en la biblioteca.  Berta se llevó un gran disgusto, ella había cuidado esa joya con gran esmero, le quitaba el polvo y le proporcionaba un insecticida especial para que no acabasen con él los insectos. Y ahora había desaparecido misteriosamente.
Pensó  en el  gordo gato.  L o buscó  y lo encontró durmiendo donde lo había dejado el día anterior.  Le propino una patada que el pobre felino no pudo  evitar. El gato desapareció en una decima de segundo,  de junto a la malhumorada Berta.
Ésta,  una vez recapacitó,  pensó que se había dejado llevar por la ira y el pobre gato,  no era  merecedor de semejante trato,  por parte de ella. Buscó  al pobre Micipuchi,  éste pensando en que le esperaba otro sonoro puntapié,  puso los pies en Polvorosa. Berta más calmada y con sumo tiento le preparo un abundante tazón de leche con galletas,  que le fue acercando al animal con mucha precaución, hasta que le gato más confiado se  acercó a beberla.
Berta le hablo con mucho cuidado y le explicó  lo acontecido  la noche anterior. Le habló de lo  preocupada que estaba por la desaparición del valioso libro. En un momento determinado Berta acarició el lomo del gato. Éste tenía un suave pelo negro con una mancha blanca debajo de la barriga, lo que le daba una bonita apariencia. Berta recogió al animal y se sentó en una  mecedora que tenía en medio de una sala,  donde pasaba las largas y aburridas horas a la espera de los pocos  usuarios,  que de vez en cuando llegaban a la biblioteca,  en busca de algún libro. El felino poco a poco se relajó  encima del regazo  de Berta y a punto  estuvo de dormirse. Fue cuando Berta  tal vez a causa de la soledad que tenía o  que a nadie tenía,  para contarle sus cosas, comenzó a contarle todos los avatares de su vida al felino, que escuchaba con gran atención,  la soledad de la pobre mujer.
El gato que además de viejo,  era un gato muy sabio y con un don muy especial, la dejaba que recordase toda su vida.
 Cuando acabó el relato de su vida ya estaba oscureciendo, por lo que recogió su capa, sus guantes y se volvió a marchar, eso sí, pidiéndole al gato,  que esta vez vigilase bien y no se durmiese.
 Micipuchi se hizo el propósito de vigilar las salas a conciencia.  A eso de las doce de la noche cuando ya comenzaba el gato a dar cabezadas y pensar que no iba a descubrir nada anormal, vio como asomaba un pequeño ratón del hueco que había descubierto el primer día y que había olvidado. El ratón al ver al gato de guardia, sólo sacó la cabeza y viendo que el peligro era demasiado se volvió a meter en el agujero.
 Micipuchi se asomo al hueco, pero no podía entrar por él,  estaba demasiado gordo y el hueco era  muy pequeño de unos tres centímetros de alto por cinco  de largo. Alargo una pata por el hueco,  pero con ella no pudo alcanzar al sabio  ratón,  que viendo el peligro estaba en lo más apartado,  de su refugió.
El gato se sentó enfrente  de la vivienda del ratón bloqueándole  el paso, allí pasó toda la noche, hasta que llegó Berta. Esta nada más llegar revisó todas las salas comprobando emocionada,  que esta noche no había desaparecido ningún libro.
 Muy contenta por lo visto le preparó un enorme tazón de leche con galletas al gato y una vez acabado,  lo recogió en su regazo y lo acarició, no tardando el pobre gato en quedarse dormido.
La siguiente noche el gato Micipuchi se escondió detrás de  una papelera y espero atentamente con el corazón en un puño la llegada del ratón.
Una vez el reloj dio las doce.  El gato vio asomar el hocico del ratón,  por el hueco por donde se escondió la noche anterior.  El gato permaneció escondido, sin hacer el más mínimo ruido, casi  dejo de respirar.
El ratón estiro los bigotes y  olisqueo el aire por ver si le traía el olor a gato, como éste estaba algo alejado y parapetado detrás de la papelera, no detecto su presencia. El ratón  salió  de su escondite.
El gato Micipuchi no dio crédito a lo que veía, una vez fuera de su escondite el ratón se incorporó  y comenzó a andar sobre las dos patas de atrás. Llevaba unos pantalones de pana, una camisa de rayas y un chaleco amarillo. En la mano llevaba una linterna y del bolsillo de su chaleco colgaba una cadena,  de la que seguramente colgaría,   un reloj de bolsillo.  El gato pensó en que había visto alguna vieja fotografía con esa misma estampa, pero de algún humano,  no de un ratón.
El viejo Micipuchi se quedó paralizado, como atolondrado no se podía creer lo que veía.
El ratón muy tieso se encaramo por la estantería y ayudándose de la linterna estuvo buscando un libro. Se notaba de la pericia  a la hora de buscar un determinado libro, pues primero se dirigió a la letra Q  hasta que  encontró al autor  Francisco de Quevedo. Una vez localizado el autor busco el libro titulado Historia de la vida del Buscón don Pablos.  Lo cogió, con cuidado  descendió de la estantería con gran destreza.
Antes de llegar al suelo ya lo estaba esperando Micipuchi, sentado atusándose los bigotes.
El roedor, se sobresalto al encontrarse de sopetón con uno de sus mayores enemigos. Se puso  a temblar de miedo(los ratones siempre hacen lo mismo ante un gato)
Micipuchi, como era un viejo gato sabía como asustar a un ratón y llevárselo hacía su terreno, eran muchos años persiguiéndolos.
El ratón, una vez pasado el primer susto,  se dirigió al gato en estos términos:
-Señor don gato hágame el favor de dejarme pasar.
-Perdone usted creo que los años me han dejado un poco sordo, contestó el gato.
-Señor don gato mire usted llevó mucha prisa y no vamos a comenzar con la anticuada guerra de antes.
-Se refiere usted, al lejano tiempo en que los gatos comían a los ratones.
-Sí, no es eso,  lo que pretende con esa actitud.
-Ja, ja, ja esta usted de guasa, no pensara usted que yo pretendo comérmelo.
-Sí, no es esa la intención, no comprendo a qué me bloquea el paso.
-Es usted un ladrón de libros.
-Yo, un ladrón, no me haga usted reír.
-¡No, me lo negara! lleva usted la prueba refutable,  de su delito.
-Se, refiere usted al libro que llevó debajo del brazo.
-A eso  mismo, no osara negarlo.
-No, por dios evidentemente no puedo negar la presencia del libro.
-Entonces me dirá  usted  que pretende.
-Si, con sumo gusto. Mire usted estoy preservando del paso del tiempo a  estas joyas de la literatura española. Usted sabrá que apenas viene nadie a la biblioteca, la señora Berta es muy mayor y cualquier día dejara de venir ¿usted cree que alguien ocupara su puesto?
-Visto desde ese punto de vista creo que le sigo, pero no me ha contestado a la pregunta.
-¿cuál será el futuro de estos libros?
- No, se nunca lo he pensado.
-Pues yo se lo diré. La biblioteca es viejísima, ya tiene varias goteras que cada año son más grandes, las ventanas no ajustan, las paredes rezuman humedad    ¿cuántos años cree qué aguantara el edificio?
-Sí, tiene razón   pocos años.  El estado es demasiado deplorable.
-Mi intención es salvar los mejores libros, para que no se olviden en un futuro.
-¿Y cómo lo piensa hacer? Robándolos no es la mejor solución.
-Está usted  muy equivocado, mi intención no es robarlos.
-No logro comprender ¿qué quiere hacer con ellos?
-Sígame  por favor.
El gato siguió al ratón hasta la entrada del agujero,  por donde había visto salir al  ratón. Éste sacó una llave,  que llevaba en el bolsillo del chaleco y abrió una puerta oculta, que había justó encima del hueco.
Al abrirse la puerta el gato Micipuchi se sorprendió de lo  encontrado. Era una sala con todos los adelantos de la tecnología y en el centro de la sala una gran estantería, donde se encontraban apilados y perfectamente  conservados, una veintena de los libros robados en la biblioteca.  Allí estaban Cien años de Soledad, Platero y yo,  La Colmena, El romancero Gitano, obras de Mario Vargas llosa, Isabel Allende, etc.…
El ratón le explico que hoy día apenas se valoran las obras editadas en papel, todo el mundo lee las digitales y nadie se acuerda de su conservación, la biblioteca cada día está más abandonada y Berta pronto dejara de venir. Él se ha propuesto salvar todo lo que pueda, para las futuras generaciones.
El gato se ofreció a ayudarle en su empeño y los dos,  todos los días sacaban alguna obra para su colección.
Pasado algún  tiempo Berta dejo de ir  a la biblioteca y pasados unos años.  Un buen día hubo un derrumbe  quedando todo bajo los escombros.
 En su lugar  se  proyectó  levantar una Ludoteca,  para que los niños jugasen, sin tener peligro. Vino una gran excavadora  y limpió el solar dejándolo libre de escombros. Se levantó un gran complejo, con zona de juegos, sala de ordenadores y demás tecnología, sala para las mascotas  animadas, grandes almacenes.
UN día hubo un gran terremoto y el edificio construido,  con la más alta tecnología, con sistemas anti seísmo se derrumbo llevando al traste el gran proyecto de ocio. Al ir a valorar los daños acaecidos descubrieron la magnifica biblioteca lograda y conservada,  por el ratón y Micipuchi. Ellos dos aún  la seguían cuidando era el año 2328.

2 comentarios:

Melodie Rodríguez dijo...

Hola, buenas noches Marga, ¿cómo se presenta el fin de semana? Espero que genial al igual que tu genial blog, por cierto, feliz año nuevo (con un poco de retraso jajaja).

Tienes una página muy especial e interesante, te felicito por tu gran entrega. Me ha encantado; buen diseño, lenguaje legible, bien organizado y ameno. ¡En fin, qué más puedo decirte! Espero que sigas creciendo y que nunca abandones este espacio tan personal, recuerda que un blog es como un hijo recién nacido, crece y evoluciona con el paso del tiempo hasta convertirse en una persona de éxito y respetable, pero para ello hay que saber cuidarlo todos los días.
Te sigo, así que seguiré visitándote siempre que tenga un tiempo libre para ver las restantes entradas y las nuevas que subas. Te deseo mucha suerte y espero que pronto subas un nuevo post para disfrutar de él.

Si me lo permites, ahora me gustaría invitarte a mis dos blogs:
a) !DIARIO DE UNA CHICA POSITIVA!: página de literatura personal desde un punto de vista optimista y siempre guardando alguna moraleja en mis relatos:
http://insolitadimension.blogspot.com.es/
b) TOMB RAIDER EVOLUTION: espacio dedicado a la franquicia de Lara Croft, todas las noticias actualizadas, las últimas horas:
http://tombraidermania.blogspot.com.es/

Un gran abrazo desde Málaga y gracias por compartir un trocito de ti.

Melodie Rodríguez dijo...

Hola queridérrimo seguidor de TOMBRAIDERMANÍA.

Estoy en tu blog para informarte que ya está disponible la entrada que estabais todos esperando con el ranking de las 15 actrices oficiales que optan al papel de Lara Croft en el reboot de la película de Tomb Raider.
La forma de votar a tu actriz favorita (aquella que crees que encaja en el nuevo perfil de la joven e inexperta arqueóloga) es muy sencilla; tan solo tienes que escribir el nombre de tu elegida (justificar tu respuesta es opcional).
http://tombraidermania.blogspot.com.es/2013/05/casting-tomb-raider-lista-de-actrices.html#comment-form

Muchas gracias por seguir TombRaiderMania. Espero que la web siga siendo de tu agrado y te sirva para encontrar la información que deseas. Asimismo, para cualquier objeción o sugerencia tienes el apartado "Infórmanos" en el menú.

Gracias de nuevo y mucha suerte con tu blog.